FECHA DE CELEBRACIÓN: mes de febrero.
Es el Andruido, antiguo carnaval rural, de origen perdido en los tiempos, tal vez rememorando en los Zamarrones la fiereza de las hordas de guerreros de las tribus cántabras.
Las fiestas paganas en honor del dios Jano de influencia romana, o el desenfreno consentido previo al recogimiento cristiano de la Cuaresma, o todo junto y agitado, solo las nubes que se paran recostadas en la Cordillera Cantábrica saben de esta tradición que entronca relación con otras similares que unen regiones y países.

Gracias a la dedicación de la Asociación “Andruído en la Paré de Piasca” y sus colaboradores, se revive esta tradición con recorridos de Campaneros, Zamarrones, Oso y Comparsa. Se rememoran las antiguas celebraciones en los valles lebaniegos.
Los Zamarrones, jóvenes de los pueblos, vestían ropas blancas y se adornaban con máscaras de animales, pintura oscura en sus rostros, cornamentas y cintas de colores, haciendo sonar campanas para ahuyentar males y anunciar su llegada. En comparsa, perseguían a los niños por las callejuelas hasta que estos se rendían, entregando sus campanillas, o seguían siendo acosados por palos y escobas. También intentaban manchar a las mozas vestidas de fiesta.

Las Comparsas, irredentes, iban recorriendo los pueblos de los valles, durmiendo donde cuadraba y pidiendo por las casas sustento para reponerse del esfuerzo y prolongar la fiesta varios días, dice así el chascarrillo;
”Sábado Frisuleru, Domingo Torrezneru, Lunes Buen Puchero, martes el Gallón y… Miércoles se acabó la Función “
(El Miércoles de Ceniza comenzaba la Cuaresma, con costumbre de tomar «la parva“, untar en orujo un pedazo de pan y a partir de ahí, guardándose ya el correspondiente ayuno).


